MIAMI, Florida - Por tercera vez en sus respectivas carreras como entrenadores, el timonel argentino Gerardo Martino y Gregg Berhalter de los Estados Unidos, se enfrentarán a nivel internacional en la Gran Final de la Liga de Naciones de la Concacaf 2021 el domingo por la noche en el Empower Field en Mile High en Denver, Colorado.
Para ambos entrenadores, la oportunidad de formar parte de esta rivalidad histórica, que engloba 70 partidos que se remontan a 1934, es tan especial como parece.
“Lo más importante es lo que representa para México enfrentar a Estados Unidos. Siempre es un asunto de impulso, desde cualquier tipo de encuentro, ya sea un amistoso hasta una final o clasificación para la Copa del Mundo. Cualquier tipo de encuentro con Estados Unidos requiere una característica especial”, dijo Martino en entrevista exclusiva con Concacaf.com
“Significa mucho, es histórico. Es la rivalidad regional más feroz que existe y cada vez que jugamos contra ellos sabemos exactamente lo que esto significa. Sabemos todo lo que conlleva y estamos emocionados de poder hacerlo nuevamente en busca del trofeo de la Liga de Naciones”, dijo Berhalter a Concacaf.com.
Martino no es ajeno a entrenar a entrenar a un equipo que posee una de las mayores rivalidades del fútbol mundial. El “Tata” ha estado involucrado en el gran “Clásico Rosarino” del fútbol argentino entre Newell’s Old Boys y Rosario Central, en “El Clásico” de España como entrenador del Barcelona contra el Real Madrid y la histórica rivalidad sudamericana como entrenador de Argentina contra Brasil.
Martino tuvo éxito en esos partidos y espera que la historia se repita el domingo al ganar una segunda final contra Estados Unidos.
“Tuve la oportunidad de vivirlo en la última Copa Oro, lo volveré a hacer el domingo y con la misma ilusión de siempre, con ganas de hacer un buen partido y con ganas de poder ganar”, dijo. Martino.
En su carrera como jugador, Berhalter se enfrentó a México cinco veces, incluido uno de los enfrentamientos más memorables en la historia de esta rivalidad cuando Estados Unidos derrotó a México 2-0 en los octavos de final de la Copa Mundial de la FIFA 2002.
Sin embargo, el partido que dejó una imagen imborrable en el entrenador de Estados Unidos fue la semifinal de la Copa FIFA Confederaciones 1999, cuando México superó a sus vecinos del norte.
“He sido parte de un montón de partidos entre Estados Unidos y México, y el que todavía me molesta es en la Copa Confederaciones en 1999. Jugamos en la semifinal y perdimos por un gol de oro en la prórroga en el estadio Azteca. Tuvimos posibilidades de marcar y ese fue un partido que sentí que estábamos en posición de ganar y, lamentablemente, no lo pasamos”, concluyó Berhalter.